A la joven Luned, moradora de una aldea medieval en lo profundo del bosque, no le interesa aprender a cardar la lana, hilar o bordar. Tampoco le atraen el torno del alfarero, la cacería o la pesca. Lo suyo es ir tras el rastro de los ciervos, trepar a las altas copas de los árboles y visitar las más escondidas madrigueras. Su vida transcurre en la espesura, para desesperación de sus padres, hasta que un día, gracias a un encuentro afortunado, descubre que haya in oficio tan misterioso y bello como el bosque: contar historias. Dentro de las murallas de la ciudad de Corberic la esperan el aprendizaje, el amor, el terror, la amistad, la magia humana de la escritura y los libros. Luned, acompañada por su guía y maestro Denme, conoce la austera y luminosa belleza de los poemas épicos sajones y de los seres que los habitan. Seres cuya realidad la muchacha comprobará en una aventura en la que arriesgará su vida y su razón. Una aventura cuya solución dependerá de su audacia. El fuego verde es la segunda novela de la escritora Verónica Murguía (Ciudad de México, 1960). Al igual que su primera novela, Auliya (1997), El fuego verde ocurre en una Edad Media hipotética, en la que se mezclan por partes iguales la realidad y los mitos, la historia y la ficción. Cómo escribió Carlos Fuentes acerca de Auliya, en El fuego Verde también “lo antiguo se reúne con lo nuevo, lo apócrifo con lo cierto, lo dicho con lo escrito y esto con lo no dicho, borrando linderos invisibles, fronteras que son sólo obstáculos al gran diálogo de las edades, los géneros, las voces múltiples de la literatura”.